miércoles, 4 de marzo de 2009

DE LAS CAPACIDADES A LAS COMPETENCIAS

Los últimos años están siendo de replanteamiento sobre las fórmulas de intervención en el aula que veníamos usando a lo largo de los últimos lustros (por no decir siglos). La evolución tecnológica, la revolución web, los informes PISA, la educación basada en competencias son elementos que tienen presencia en los planes estratégicos de todos los centros educativos de Euskadi.

La clásica pizarra está desapareciendo del escenario de nuestras aulas y se han abierto paso cañones y pizarras digitales. Esta evolución ha propiciado dos cosas, la primera dotar de mayor atractivo (o por lo menos vistosidad) a lo que el profesor o profesora cuenta en clase, y la segunda aumentar la cantidad de contenidos a impartir (nos ahorramos el tiempo de escritura en pizarra). Por otro lado las bibliotecas y el recurso libro, se están sustituyendo por el recurso web; todos los centros disponemos de aulas de informática donde nuestros alumnos tienen toda la información a golpe de click, millones de referencias ante una búsqueda, con la consiguiente riqueza y el consiguiente caos ante la cantidad de información.

Los cambios coyunturales han provocado una innovación de forma, pero el fondo sigue siendo el mismo, la mayoría del tiempo seguimos siendo transmisores de conocimiento y medidores del conocimiento retenido en un mundo donde se ha empezado a medir siguiendo otras escalas de medida: emprendizaje, aprender a aprender, resolver problemas, innovación, …. Estos nuevos indicadores no miden lo que alumno es capaz de hacer sino lo que el alumno o alumna demuestra, sobre lo que es competente.

En los niveles correspondientes a educación primaria y secundaria, los debates se centran en competencias básicas, es decir, aquellas competencias que todas y todos los alumnos deberían adquirir al finalizar la escolarización obligatoria, ¿y qué ocurre en la FP?.

Desde la comisión de innovación pedagógica de HETEL, hemos venido trabajando en los últimos años en una serie de documentos que a través del perfil del alumno, perfil del profesor y metodologías educativas hemos llegado al documento titulado “Diez competencias clave para la FP” (ver tabla).

1- Aprender por sí mismo
2- Comunicar de manera adecuada
3- Trabajar en equipo
4- Prevenir y resolver conflictos
5- Resolver problemas
6- Espíritu emprendedor
7- Adaptarse al entorno
8- Motivado por el aprendizaje permanente
9- Prevenir riesgos de trabajo
10- Innovación

En Maristak Durango, llevamos varios años definiendo qué competencias necesitan nuestros alumnos para que su futuro mundo laboral sea rentable para nuestra sociedad, reflexionando alrededor de cómo queremos que sean nuestros alumnos y diseñando el proyecto educativo de centro en base a esas características. El retrato robot del alumno o alumna que queremos conseguir al finalizar un ciclo formativo tendría los siguientes componentes:

• características humanas que le permitiera integrarse rápidamente en un equipo humano y utilizar herramientas de mejora para conseguir un equipo de alto rendimiento ante objetivos de trabajo;

• habilidad para enfrentarse ante un problema, analizándolo desde un punto de vista creativo y generando diferentes alternativas de solución válidas (pudiéndose alguna de ellas considerarse como innovadora);

• capacidad de aprender por si mismo, de buscar información por diferentes cauces, de seleccionarla, sintetizarla y generar conocimiento a través de esa información;

• dominio de recursos TIC, como vehículo de información pero también como vehículo de comunicación y de conocimiento.

Una vez definidas las competencias, el siguiente escalón es la definición del enfoque. El primer gran problema que se le presenta a un profesor cuando le plantean que además de las competencias técnicas definidas en su módulo va a tener que trabajar algunas más, es el tiempo. Alguien me contó una vez que si se definiera un ciclo formativo para aprender a nadar, nuestro primer trabajo consistiría en definir los módulos: estilos de natación, tipos de aguas, química del agua, tipos de piscinas, …., y así sucesivamente, de tal manera que nos perderíamos en una marea de nombres, conceptos, procedimientos, …, y es muy posible que perdiésemos la esencia: “aprender a nadar”. El enfoque que en Maristak Durango estamos trabajando, contempla el desarrollo de las competencias desde una perspectiva de ciclo. Los profesores y profesoras que intervienen en un determinado ciclo se coordinan, para entre todos y todas desarrollar las competencias generales (el aprender a nadar …) en base a una serie de actividades que pueden abarcar varios módulos y que se secuencian a lo largo del curso, permitiendo al alumno avanzar en el logro de las competencias a través del resultado en las actividades realizadas. Esta forma de plantear el curso está basada en la metodología “Aprendizaje Basado en Problemas” o PBL.

La primera actividad que se realiza con los alumnos (el primer dia de clase) es la formación de equipos de trabajo, equilibrados en función de los perfiles personales de cada miembro. Una vez generados los grupos, cada uno establece su “contrato de grupo”, cómo tienen que actuar los miembros y cómo va a reaccionar el grupo si se crean situaciones que el grupo considera dañinas.

Una vez que los grupos están organizados, se les plantea un problema que contenga aquellos contenidos (abarcando un módulo o más de un módulo) que de la manera tradicional hubiéramos trabajado con lecciones magistrales. El rol activo del proceso de aula, hasta ahora en manos del profesor, pasa a ser del alumno. El desarrollo del problema está estructurado siguiendo las fases del modelo IDEAL (acrónimo de Identificar – Definir – Explorar – Alternativas – Logros). El planteamiento del IDEAL, además de permitir que el alumno domine una herramienta para solucionar problemas, obliga al alumno a buscar información para definir perfectamente el problema a través de todos los recursos que tenga a su alcance (recurso información profesor, recurso expertos externos recurso web, recurso material de autoaprendizaje basado en papel o plataformas elearning, …) y a generar alternativas más o menos creativas (pudiendo dar respuestas más o menos innovadoras). El tiempo de trabajo lectivo va a depender del número de módulos que intervengan, en el caso de que todos los módulos participen en el problema, los alumnos estarán trabajando sobre el problema de manera continuada 30 horas lectivas semanales. La clave consiste que el alumno, a través del desarrollo del problema, adquiera el conocimiento a través de sus propios medios.

Llegado a este punto, podríamos llegar a pensar que en el primer problema ya hemos trabajado todas las competencias anteriormente marcadas, y es verdad, lo que ocurre es que aún sabiendo lo que supone cada competencia, los alumnos y alumnas no lo saben poner en marcha. El desarrollo de las competencias requiere de entrenamiento y de análisis de los resultados para mejorarlos.

Tras la finalización del primer problema llega el turno de la reflexión, teniendo en cuenta dos aspectos, la evaluación de los objetivos didácticos y la evaluación de la actividad del grupo. Esta actividad se realiza con los equipos de trabajo, de tal manera que se involucran en su propia mejora, detectando aquellas circunstancias que han interferido en el problema, las situaciones de conflicto y generando las actividades de mejora oportunas.

A partir de aquí, el ciclo se vuelve a repetir, planteamiento de problema y análisis, con otros contenidos y objetivos de aprendizaje, teniendo en cuenta las teorías del aprendizaje significativo, de tal manera que sucesivos ciclos de problemas permitan a los alumnos avanzar en el logro de las competencias del ciclo, tanto las técnicas específicas del ciclo como las competencias “clave” mencionadas anteriormente.

Dada la importancia de las competencias descritas en el futuro profesional del alumno, puede resultar interesante traducirlas a valor cuantitativo y que se refleje en su evaluación académica. Es una discusión en la que estamos trabajando para la búsqueda de una solución convincente. La evaluación de competencias, principalmente las personales, es una valoración que arroja valores dependientes de la personalidad de cada individuo, del rol que desempeña en un equipo y de su propio punto de partida personal. Según mi visión particular, los centros deberíamos garantizar que generamos actividades que permitan avanzar en esas competencias, el % de tiempo que invertimos en trabajar en las competencias que consideramos más relevantes y la valoración del resultado obtenido, entiendo que son indicadores sencillos y eficaces frente a aquellos que traten de medir la posición de un alumno o alumna dentro de una competencia determinada.

El planteamiento de trabajo de las 4 competencias puede parecer a priori excluyente de competencias importantes como “innovación”,“emprendizaje”, “capacidad de comunicación”,…. El planteamiento de trabajo de los problemas en un equipo de trabajo hacen que se tengan que desarrollar comportamientos de asertividad, empatía, comunicación efectiva, …., siempre y cuando provoquemos el análisis de las situaciones y forcemos la generación de acciones de mejora para volver a enfrentar al mismo grupo ante un problema. El análisis de los problemas teniendo en cuenta la herramienta IDEAL (u otras como pueden ser el método de los 6 sombreros de Edward de Bono), obliga a los alumnos y alumnas a adquirir el conocimiento necesario para poder analizar los problemas y generar alternativas de solución. El proceso de inmersión en el problema hacía la búsqueda de alternativas de solución es una forma de trabajar el emprendizaje en los alumnos. Si además, desde el propio módulo se plantean actividades de autoaprendizaje basado en lecciones elearning utilizando plataformas tipo Moodle y con recursos estructurados para que los alumnos puedan aprender de manera autónoma, estamos animando el uso de las TICs en el aprendizaje, a la vez que fomentamos el aprender a aprender. Todas las alternativas son válidas como propuesta, su elección va a depender de los criterios que el grupo determine, no obstante en ese proceso de generación de alternativas se puede provocar análisis creativos que den lugar a propuestas innovadoras.

Como se puede observar el planteamiento de un curso a través de estas 4 competencias “clave” tiene beneficios colaterales. no todos los alumnos y alumnas reaccionan igual ante los mismos estímulos, el objetivo no es que todos se conviertan en super-emprendedores, ni en super-innovadores; pero seguro que todos son un más emprendedores, más innovadores, disponen de herramientas para enfrentarse ante un problema, saben como actuar en equipo y disponen de herramientas sencillas para reconducir situaciones de conflicto y son capaces de aprender

2 comentarios:

Graciela dijo...

hola mi nombre es Graciela y soy docente de una universidad en Bolivia...me gusto mucho lo q escribió pero me gustaría hacerle algunas preguntas q aclararían más algunas dudas q tengo...es en cuanto a la formación de profesionales si a nuestros estudiantes ¿es necesario ayudarles a desarrollar capacidades y competencias o una de las dos? cual fuere la respuesta por qué?...muchas gracias, un placer.

Daniel Irazola dijo...

Estimada Graciela, muchas gracias por tu aportación. Creo sinceramente en que nuestros alumnos necesitan ser competentes, pero competentes en algo que previamente hayan adquirido, es decir, en lo que sean capaces, por lo tanto, ambos elementos deben ir de la mano. Para que una persona sea un buen pastelero tiene que hacer pasteles, tiene que ser competente haciendo pasteles, pero previamente ha tenido que analizar como se hacen los pasteles, los tipos que existen, ...., es decir tiene que adquirir la capacidad. En muchos casos nuestros estudios de grado son como el pastelero, es decir, entre un grupo de asignaturas pretendemos producir pasteleros, para ello nos dividimos las capacidades, uno da la asignatura de ingredientes, otro habla de hornos, tipos de hornos, materiales de los hornos, ..., y así con todos los elementos. Dotamos a los pasteleros de capacidad, pero no conseguimos que hagan pasteles. Además hay otro elemento del que frecuentemente nos olvidamos, son las otras competencias, las que nosotros llamamos transversales (trabajo en equipo, creatividad, aprender a aprender)de las cuales nos olvidamos, casi siempre esgrimiendo la escusa de que no nos da tiempo con la programación.